7.06.2008

La felicidad de una escoba.


Pensé que iba a ser un día como todos. La rutina de ser una escoba no está buena. Y menos si mi dueño es un hombre soltero de veintitantos años que estudia publicidad. No está nunca en casa, no me usa como yo pretendo que lo haga. A veces me siento un adorno más de la casa de French al 6000.
Pero el Sábado algo cambió. Visitas.
Tomaron, rieron, bailaron, hablaron, gritaron, cantaron el feliz cumpleaños.
De repente un ruido agudo irrumpe en la sala. Se había roto un vaso.
Pensé que era mi oportunidad para ser usada, pero solo me conformé con ver desde la cocina, como el dueño de la casa empujaba con sus pies los pedazitos de vidrio desparramados por el salón.
Ya no tenía esperanzas de ser el centro de atención.....hasta quee....
El regeton calentaba el ambiente y la Rusa me tomó por sorpresa con las dos manos y me llevó al medio del comedor.
Clavó mis cepillos en el suelo y me meneaba como si fuera el caño de Marcelo Tinelli.
Era feliz. Eramos felices. Yo me sentía seducida, la rusa era el centro de atención, y los chicos del lugar se calentaban mirando los movimientos sensuales de la rubia.
"Hasta Lafausi te pondría un 10" le dijo uno de los chicos. La rusa totalmente borracha le contestó "Si se la agunta Lafausi, que venga".
GRACIAS RUSA POR TANTA MAGIA.
Los vecinos de Germán.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

INCREIBLE RUSA!
SE ME PIANTA UN LAGRIMON CON SOLO ACORDARME DE TU BAILE.

Anónimo dijo...

Upa, qué momentón. ¿Así que Germán te invita a la casa y te hace barrer? ¿A quién le tocó limpiar el baño?

Anónimo dijo...

La Rusa barrió todo y a todos !